El templo de mis sentidos
2010

No me importa si estoy en el limbo
si puedo oler la esencia jacaranda,
naranjo azar,
lila eufórica,
arena bañada,
su olor penetra en mis poros
para titiritar en los remolinos del aire
y asomarse a mi nariz.
Tengo en el cuerpo el polen
que germina mi piel,
festejo de un racimo de nervios
para resucitar cada vez que se olvida.
¡No me importa! el limbo.
Si el reloj cabalga en las ojivas de un beso,
paraíso mío cuando se conecta a lo etéreo,
la mente que manipula al ser
para expresar su más puro encuentro
Sentir.
No me importa, realmente,
me será inadvertido,
sí la luz serpentina asombra a los extremos polares
jugando con los hilos del cielo,
para deleitar mi pupila pupilo,
dibujando emulsiones solares
luminiscencia atmosférica,
casi te toco pero aquí
ya somos uno solo.
No importa,
limbo, ni el eco sin eco,
si existe la danza de notas en la conjugación
del éxtasis de todo mi cuerpo.
Yo un instrumento o miles de ellos,
tocaran el mío y vibraré con otros,
conjugando al bombeo de mi sangre en el tono exacto
para sentir la omnipotente caricia de la música,
ráfaga, remolino, sabor, marea,
lenguaje apoteótico.
No me importa,
si estoy aquí para vibrar y hablar,
escribir,
el mismo lenguaje.
Es este limbo tierra,
el templo de mis sentidos
la vida y la muerte de mi inicio.
América Zapata


